← Volver al blog Blog
27 de julio, 2026

Los sistemas de ciencia, tecnología e innovación agropecuaria de América Latina y el Caribe frente a la nueva revolución tecnológica

Los sistemas de ciencia, tecnología e innovación agropecuaria de América Latina y el Caribe frente a la nueva revolución tecnológica

Heterogeneidad estructural, convergencia tecnológica, bienes públicos regionales y nuevos mecanismos de cooperación

Eduardo Trigo – Martín Piñeiro

Julio, 2026

La agricultura mundial atraviesa una transformación tecnológica de magnitud comparable a las grandes revoluciones productivas de los últimos dos siglos. La convergencia entre inteligencia artificial, biotecnología avanzada, edición génica, bioinformática, digitalización y bioeconomía está redefiniendo simultáneamente la forma en que se genera conocimiento, se organizan los procesos de innovación y se construyen las ventajas competitivas de los sistemas agroalimentarios. En este escenario, marcado además por crecientes tensiones geopolíticas y una competencia sin precedentes por el liderazgo científico, la capacidad de generar, adaptar y aplicar conocimiento se ha convertido en uno de los principales determinantes del crecimiento económico, la seguridad alimentaria y la sostenibilidad ambiental.

América Latina y el Caribe ocupa una posición singular frente a esta transformación. La región concentra cerca de la mitad de la biodiversidad mundial, dispone de abundantes recursos hídricos y biomasa, cuenta con una agricultura altamente competitiva y posee una larga tradición de investigación y cooperación científica expresada en instituciones consolidadas y mecanismos regionales como PROCISUR, PROCINORTE, FONTAGRO, FORAGRO y CATIE. Sin embargo, estas fortalezas coexisten con profundas heterogeneidades estructurales: las capacidades de investigación e innovación están altamente concentradas en unos pocos países, mientras gran parte de la región enfrenta limitaciones de financiamiento, infraestructura y masa crítica de investigadores. La creciente complejidad de las nuevas tecnologías —que exigen inversiones y capacidades que superan las posibilidades de muchos países considerados individualmente— amplifica esas diferencias.

El argumento central del trabajo es que fortalecer exclusivamente las capacidades nacionales ya no resulta suficiente. La región necesita complementarlas mediante mecanismos permanentes de cooperación que permitan aprovechar economías de escala, compartir infraestructura científica y transformar capacidades dispersas en una verdadera capacidad colectiva de innovación. Desde esta perspectiva, buena parte de las nuevas capacidades científicas —plataformas de inteligencia artificial, bancos de recursos genéticos, infraestructuras de datos o sistemas de vigilancia sanitaria— pueden interpretarse como bienes públicos regionales, cuya provisión resulta más eficiente de manera cooperativa que aislada. La experiencia internacional del CGIAR y de iniciativas regionales exitosas demuestra que esta estrategia es factible. En un contexto de competencia geopolítica por las tecnologías críticas y consolidación de la bioeconomía, se abre una ventana de oportunidad que difícilmente permanezca abierta por mucho tiempo: el verdadero reto ya no es solo invertir más, sino construir una arquitectura regional de ciencia, tecnología e innovación capaz de convertir el extraordinario patrimonio biológico y productivo de América Latina y el Caribe en una fuente sostenible de crecimiento, bienestar y liderazgo internacional.